Pobreza: un problema de humanos


La pobreza es una realidad que todos enfrentamos, que muchos vivimos, pero que resulta sumamente arduo definir y medir. Ello se debe básicamente a su carácter eminentemente subjetivo, relativo y cambiante. En efecto, desde la antigüedad, las ideas sobre la pobreza y el lugar de los pobres han sido motivo de fuertes controversias. La relatividad del concepto puede ser mejor apreciada cuando se hacen comparaciones. No es la misma pobreza la de la sociedad del siglo XX que aquella que se vivía en la edad media. Asimismo, el criterio de pobreza es totalmente diferente en un país desarrollado, como Estados Unidos, que en uno subdesarrollado, como la India. El norteamericano pobre puede ser aquella persona que conduce su automóvil con las llantas gastadas, en tanto que el campesino hindú pobre camina con los pies descalzos y no cuenta con los medios necesarios para satisfacer la necesidad más elemental la alimentación. Sin embargo, en sus respectivas sociedades, ambos son pobres, porque pertenecen al escalón más bajo de la distribución del ingreso. La definición de pobreza exige el análisis previo de la situación socioeconómica general de cada área o región y de los patrones culturales que expresan el estilo de vida dominante en ella. De acuerdo a lo anterior, podemos adoptar como concepto de pobreza el que alude a la insatisfacción de un conjunto de necesidades consideradas esenciales por un grupo social específico y que reflejan el estilo de vida de esta sociedad.

Como es bien sabido hay dos formas de análisis de la pobreza: la absoluta y la relativa. La pobreza absoluta, se debe poder diferenciar a los pobres de los no pobres. Según esto se elabora una canasta mínima de consumo representativa de las necesidades de la sociedad que se pretende analizar. Esta metodología permite detectar la pobreza crítica, y dentro de ella la pobreza extrema.

La línea de pobreza crítica se determina en base al costo total de la canasta de consumo, que incluye los gastos de alimentación, vivienda, salud, vestido y otros. La línea de pobreza extrema considera sólo los gastos de alimentación. Estas líneas son enfrentadas a los gastos efectivos de los hogares.

Si el objetivo es llevar a cabo un análisis relativo de la pobreza, se deben comparar los niveles de vida de los distintos grupos de la sociedad en estudio. Los jóvenes son las víctimas más vulnerables de la pobreza. Cada año 13 millones de niños menores de cinco años mueren en todo el mundo de enfermedades evitables y de desnutrición. Cerca de 200 millones de niños menores de cinco años (el 36% de este grupo) sufren de desnutrición grave. Aún en el país más próspero del mundo, EEUU, un niño muere por causas relacionadas con la pobreza cada 35 minutos, mientras que cerca de un niño de cada cuatro por debajo de los seis años crece en la pobreza.

El desempleo juvenil y el empobrecimiento son doblemente perjudiciales, en cuanto que los jóvenes constituyen el mayor recurso humano para el desarrollo. Ellos deberían ser los agentes claves del cambio social y de la innovación tecnológica, y se encuentran en cambio en el grupo social acosado por la incertidumbre sobre su futuro y plagado de oportunidades inadecuadas para la realización personal – factores que alimentan la exclusión, la marginación y los problemas sociales.

La pobreza rural. A una escala global con el 80% de los pobres del mundo viviendo en zonas rurales. Los países pobres son agrícolas, con gente dependiendo de la agricultura para el trabajo y los ingresos. Pero al crecer la población, y no poseer la mayoría de los pobres rurales tierra, o siendo sus granjas demasiado pequeñas para proporcionar un ingreso adecuado, la demografía de la pobreza está cambiando rápidamente. Atraídos por la perspectiva de alimentos, empleos, servicios y oportunidades, un número creciente de pobres emigran a pueblos y ciudades. La mayoría de los emigrantes son hombres, que dejan a las mujeres detrás para cuidar de la familia. La pobreza rural por tanto alimenta la pobreza urbana.

La pobreza urbana. Cerca de 300 millones de habitantes urbanos en países en vías de desarrollo viven actualmente en la pobreza, sin los ingresos suficientes tan siquiera para la nutrición básica o los requisitos de cobijo. Pero el rápido incremento de la población en áreas urbanas ha causado una tensión considerable, no sólo en la infraestructura y vivienda urbanas, sino también en el entorno urbano. Al menos 600 millones de personas en zonas urbanas de países en vías de desarrollo viven en condiciones sanitarias precarias y de amenaza de vida. En algunas ciudades, más de la mitad de la población vive en los suburbios y asentamientos ilegales. Las grandes urbes del mundo se están convirtiendo rápidamente en las ciudades de la desesperación para una parte creciente de la humanidad, según el Centro de Asentamientos Humanos de la ONU (UNCHS).

Los efectos se exageran en el número y rostros de las personas sin hogar urbanas, aún en las sociedades prósperas. Según The New York Times, más del 20 por ciento de la población en la gran área metropolitana de Nueva York vive por debajo del nivel de pobreza. Más de 250.000 personas de la población ciudadana han pasado por un refugio para los sin hogar en los últimos cinco años. En Europa, también, las ciudades son cada vez más el "hogar" de las personas sin techo. Londres tiene alrededor de 400.000 personas sin hogar registradas, mientras que cerca de 10.000 del medio millón de personas sin hogar de Francia están en París. La situación es aún peor en las ciudades de los países en vías de desarrollo, donde más del 60 por ciento de la población vive en asentamientos ilegales o suburbios de chabolas. "El Calcuta, Daca y Ciudad de México, más del 25 por ciento de las personas forman parte de lo que a veces se llama población flotante," cita un informe del UNCHS.

'Menú' para reducir la pobreza y la desigualdad. El bienestar social debe basarse en el logro de dos objetivos: crecimiento e igualdad. Las políticas económica y social deben aplicarse conjuntamente con objeto de crear una sociedad igualitaria. Los planificadores deben pensar no solamente en políticas y programas sociales para los sectores más pobres, sino también (lo que es aún más importante) en políticas y programas sociales elaborados con la participación y el aporte de los más pobres. Es más económico promover programas sociales dirigidos hacia cierta área geográfica que hacia un grupo poblacional específico. Las prácticas éticas y de anticorrupción son críticas para construir un gobierno sólido y transparente. La lucha contra la pobreza debe incluir la lucha contra la asignación incorrecta de los escasos recursos públicos. Las inversiones sociales deben tener como objetivo satisfacer la demanda social - es decir, el conjunto de necesidades básicas definidas según los criterios de los más pobres; se necesita una mejor coordinación institucional entre los organismos públicos y privados que luchan contra la pobreza; el Estado debe estimular las inversiones privadas para generar puestos de trabajo en las áreas más pobres, con el fin de crear bienestar para todos; y la falta de información significa que no todos los más pobres tienen acceso a los programas sociales, por lo que los gobiernos y las organizaciones sin fines lucrativos deben invertir en la difusión de oportunidades de bienestar. El Banco Mundial considera que el combate contra la pobreza en México deberá avanzar en tres frentes: empoderamiento de los pobres, seguridad para los pobres y oportunidades para los pobres.

Empoderamiento de los pobres. Una participación amplia en la toma de decisiones del proceso nacional y local contribuiría a conseguir resultados favorables para los pobres, al elevar la calidad de los proyectos de desarrollo, y a potenciar el capital social. Además, la participación de las mujeres en decisiones locales y nacionales mejorará la calidad y el impacto de los programas para ellas y sus hijos.

Seguridad para los pobres. Los pobres son los que están menos preparados para hacer frente a trances inesperados, y su capacidad de generar ingresos se encuentra expuesta a riesgos. Los planes basados en el empleo son fundamentales para ofrecer seguridad a los pobres. La clave de éstos es formularlos de tal manera que mantengan su función de garantía para los más pobres, para que no sean acaparados por quienes se encuentran en situación menos desesperada.

Oportunidades para los pobres. En la formulación de servicios ampliados de educación, salud, agua potable y planificación familiar tiene que desarrollarse un entorno de consulta y plena participación de la población; el verdadero desafío en México es conseguir que la prestación de estos servicios redunde de verdad en beneficio de los pobres.

El desarrollo de la economía rural requiere de inversiones en infraestructura de riego, caminos y otros medios de comunicación, así como para las actividades agropecuarias, todo lo cual debe ocupar un lugar importante en nuestro programa. Asimismo, la creación de oportunidades para el número creciente de pobres urbanos requerirá instrumentos que permitan encauzar la energía del sector informal y ampliar eficientemente el empleo formal con el fomento de pequeñas y medianas empresas.

 

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