La flor

La flor en el invierno,
cubierta por la nieve,
tan sola en la pradera,
suspira y el rocío
engendra ante los besos
del Bóreas fugitivo
agujas cristalinas
que clavan en su tallo.
Cimbrea dolorida
y busca, en su deseo
de vida, las alturas.
Sus pétalos helados
se yerguen animosos,
cayendo lacerados
de frío y de congoja.
¡Qué triste es en invierno
la flor de primavera!
No canta ya los sones
alegres que el gran Febo
preñaba con sus rayos.
Hoy llora al verse rala,
suspira sin respuesta.
¡Qué triste es en invierno
la flor que no está muerta!
Sus ansias amorosas
de estar en bello ramo,
flotando en vivo seno
de diosa enamorada,
¿en qué se convirtieron?
Murieron sus hermanas,
quedando ella tan sólo.
¡Ah, flor de primavera
que vive pero llora!
¡Qué triste es en invierno
mirarla temblorosa!



 

 

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