La mirada

La mirada sin sosiego
no encuentra dónde posarse.
¡Ojos verdes que no lucen
con aquel brillo de antes!

¿Dónde se fue la viveza
y el sentir de mil afanes?
¡Ah, si pudiera la sima
donde me encuentro escalarse..!

Pero es tan negra y tan torva
como el alma que va al Hades.
Como mi alma de negra...
¡Qué horror produce el mirarme!

Voy comprendiendo que ahora
mis ojos no sean fanales.
Si el interior está a oscuras,
¿cómo pueden alumbrarse?



 

 

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