|
Rendí mi vida...
Rendí mi vida a sus plantas
creyendo hallar su cariño.
Me miró, sonrió dulce
y se fue por donde vino.
Quedé solo, sollozando,
clamando contra el Destino.
Hoy, más tarde, me he enterado
que el ladrón era un amigo.
A poema
anterior
A
Menú A
poema siguiente
|