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Ayes
¡Ay de las horas perdidas
entre risas y entre juegos!
¡Ay del tiempo que marchó
dejando ingrato recuerdo!
¡Ay del acto que no fue
por no ser capaz de hacerlo!
¡Ay de los actos que hice
en lascivo desenfreno!
¡Ay del amor que callé
cuando gritaba en mi pecho!
¡Ay del amor que fingí
por vanidad y deseo!
¡Ay de mí que supe hallar
los caminos hacia el Cielo!
¡Ay de mí que, pecador,
no quise andar el sendero!
¡Ay del que vivo no obró,
fingiendo que estaba muerto!
¡Ay del que muerto vivió
sin ideal ni consuelo!
¡Ay de mí, de mis pecados,
que pagaré en el tormento!
¡Ay del que llora, mas nunca
se arrepiente de lo hecho!
¡Ay del que peca con ansia
sin tener remordimiento!
¡Ay del que goza esta vida
yendo en la otra al Infierno!
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