Ante la lanza me encuentro, sin defensa,
que quiere el corazón atravesar;
ante su filo que pronto habrá de herirme
si yo me he echo atrás.

Pero el recuerdo ingrato de mi vida
me obliga a fenecer y a no cejar,
que dicen, desde antaño, que el triunfo
tan sólo es del audaz.

 

 

 

 

 

 

 

A poema anterior                                          A Menú                        A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1