Hálito
luminoso del etéreo,
dame fuerzas
para seguir viviendo
que se estrellan con furia contra el pecho
mil ofensas
y crudos sufrimientos.
Dios del alma, da luz y dame vida...
¡si es que quieres!
No temples más mi lira
con dolores de amor que me fatigan.
¡No soporta mi pecho cómo hieres
a cambio de alumbrar mi Poesía!