Me
negaste tu amor entre sonrisas,
encerrándose en ellas la promesa.
No comprendo tu amor, que si me quieres,
¿por qué al tiempo que afirmas me lo niegas?
Y miraste la pena que en mis ojos
encendía tu cálida sonrisa
y sin más te alejaste, sin mirarme...
¡No comprende ese amor el alma mía!