Un ser que no fue más que una sombra,
un ser que no dejó ninguna huella...
¡Qué trágico es pensar que no conozcan,
después que se haya muerto,
los versos de un poeta!

Que el vate queda solo allá en la fosa,
mientras que arriba suspiran las sus gemas.
Si los destellos en nada desembocan,
¿de qué sirvieron
las cálidas ideas?

 

 

 

 

 

 

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