Ira que bate mi lira
en alas de la venganza;
fuerza indómita que surge
desde el alma lacerada.

Llanto que brota del pecho...
Herido está el corazón.
Ojos que miran con odio,
de celos cautivos son.

Muerte que no llega nunca
al que impaciente la espera...
¡Amor frustrado por hado
en su tierna primavera!

 

 

 

 

 

 

 

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