El mejor sedante...

  Transido de dolor, el hombro roto,
la música me arrulla en dulce sueño.
Da gloria conocer que aún soy tu dueño,
que la edad a la pasión no pone coto.

Sonríe satisfecho, tan risueño,
el labio que tu seno amó devoto.
Te juro, corazón, y te hago voto
de amarte siempre igual, con este empeño.

Tranquilo queda el cuerpo y aún el alma,
relajada y en paz queda la mente.
¿Cómo puede el amor dar esta calma

semejante a la calma de la muerte?
Lo ignoro, mas no hay duda que la palma
se lleva del sedante. Es el más fuerte.

 

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