¡Qué hermosa está la
mañana
de mis calles madrileñas!
Las gentes ríen risueñas
porque les da la real gana.
Aquí no sirven cañones
ni cargas de los gabachos,
ni bombas. Somos muy machos,
y nos sobran los riñones.
Y nuestras hembras bravías
saben darse buena maña
para amar entre alegrías
o para luchar con saña
y vivir los día a días.
Esto es Madrid y es España.
Enterramos nuestros muertos
y les lloramos la ausencia,
pero siempre su presencia
se hará patente y cubiertos
sus nichos se hallan de rosas,
para alabar su hidalguía,
su sufrir, su valentía
y tantas gestas honrosas.
Esto es Madrid, sí señores,
donde todos son hermanos,
donde no hacen falta honores
puesto que somos villanos.
Aquí no entregamos flores,
se da un apretón de manos. |