Hermosa está la mañana
y vivirla se merece;
me fuera de buena gana
a buscar si hay quien ofrece
una cálida sonrisa,
un saludo emocionado,
una alegre y gentil risa...
Mas aquí estoy confinado
viendo pasar a la gente,
cada cual a su negocio.
Unos van alegremente,
se nota que están de ocio,
y otros pasan muy deprisa,
que les acucia el trabajo.
La campana llama a Misa
con su eléctrico badajo.
Sonriente en mi garita,
voy repartiendo ilusiones.
- Acérquese, señorita
y cómpreme unos cupones.
Que con ellos le regalo
una ardiente poesía;
como verá, no soy malo
pues le doy mucha alegría.
Y si se empeña, le canto
hasta una bella romanza
que el alma llene de encanto,
ilusión y de esperanza. -.
Es una hermosa mañana
de esta hermosa primavera;
mas se anuncia calurosa.
Veremos qué nos espera. |