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Se dice de mi abuelo, que un
buen día,
a punto de marchar para la guerra,
con medio cuerpo en barco, medio en tierra,
a putas se marchó; porque quería
gozar carme de hembra si la suerte
quisiera que muriera en el Caribe.
Arruga el entrecejo el que esto escribe...
¿Qué coño hubiese sido si la muerte
le hubiera sorprendido en tierra
extraña?
Que la vida feliz de una mocita
hubiera destrozado la guadaña.
Y pensándolo bien, es que me irrita
que un poeta no hubiera hoy en España.
¡Que habrán de ver las putas con mi cuita!
Si se fue y lo gozó, fue su deseo;
además, que decirlo está muy feo.
Por eso la cabeza me retumba,
no dejo en paz a nadie ni en su tumba. |
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