| |
Podré o no estar de acuerdo
con sus hechos,
podré no comulgar con su doctrina;
si es libre de opinar, mi mente opina
que no abrió los caminos más estrechos.
Querían concediera unos derechos
opuestos a la máxima divina;
es claro que no pudo, mas margina
el ansia, esta actitud, de muchos pechos.
Sí pudo concluir el celibato,
mal trágico de tanto sacerdote;
a las monjas pidió mucho recato,
negándoles del cura cualquier dote.
Nombró, yo pienso así, mucho beato
y de santos no santos hizo un lote.
Mas fue un hombre de Dios, eso es bien
cierto.
Lo proclamé ayer, vivo, y hoy, ya muerto. |
|