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Buscar la perfección en un
poema
es cosa claramente harto imposible.
Un verso nos agrada o es horrible,
opino yo al respecto de este tema.
Aquél que con su ritmo el alma quema,
llenando el corazón y que, sensible,
conmueve nuestro espíritu impasible,
para mí es el mejor. De aquí mi lema:
Aquél que bien la busque, hallará
gloria.
Distinto es quien se encuentre con la suerte.
Luchando alcanzará quizás victoria
o tan sólo su sino sea la muerte.
O, tal vez, sin quebranto, sin esfuerzo,
arribe hasta el Parnaso el más mastuerzo. |
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