| |
Esta tarde ha empezado
cantarina,
sin dar tregua un instante a mi garganta.
Dicen del español que cuando canta
o está triste o feliz. ¿Quién lo adivina?
Mi voz, como impulsada de la mina
que forman mis pulmones, brotó tanta
que a dos lindas chiquillas casi espanta
cuando di el la bemol. - Ése sí afina. -.
Afirmaron hablando. - ¡Y qué
valiente! -.
- Madrileña bonita, me has prendido
en el vuelo garboso... Y no te miente
mi voz, así, febril; mas siento pena
mientras miro el volar de tu vestido...
¡Y no poder llevarte a la verbena! |
|