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El más grande de todos los
poetas
ha venido esta noche hasta mi almohada,
a inspirarme al oído una balada
para darle yo forma de cuartetas.
- Prefiero convertirla en un soneto,
-
le dije -, respetado y genial vate.
La amoldaré más fácil, que retrate
mejor lo que inspiraste, con respeto.
- Cabezón, testarudo y sin recato...
-.
Me dijo, sonriente: - Haz lo que quieras,
mas si cambias la idea es que te mato.
Yo al Parnaso me vuelvo, mas de veras
que vendré a castigarte. -. Sorprendido,
pensé que en el Parnaso soy leído.
Mas si es cierto que allá yo soy
juzgado,
mejor que Dios me coja confesado. |
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