Soneto a una muchacha risueña

  "Intento adivinar por qué es tu risa,
muchacha que, sentada de mi frente,
te agitas toda alegre y sonriente
como el alma feliz cuando la brisa

sin pausa, muy despacio, muy sin prisa,
la colma de delicia felizmente.
Mas siendo portentosa ésta mi mente
en eso de crear, está indecisa.

No alcanzo a cavilar si es de algún chiste
o quizás de algo cómico que viste.
Sé sólo que tu risa no hace daños,

que no ríes de nada, son tus años.
¡Feliz la juventud que ríe por nada!
Mas yo vivo en eterna carcajada."

A la joven que hiciera este soneto
se lo leí y en la frente, con respeto,
un beso puso amable y cariñosa.
¡Qué mala es la vejez y qué asquerosa!
Porque si joven yo fuera todavía
el beso de otra forma me daría.

 

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