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En gran triste amargura estoy
inmerso,
no tengo ni esperanzas ni ilusiones,
no laten a la par los corazones,
cada cual está solo en su universo.
De la rica moneda es el reverso
de un innoble metal. ¡Qué decepciones
se lleva uno en la vida! Sofocones
que tratas de apagar luego en un verso.
Mas la tarea vulgar de cada día,
por más que por lograrlo luche uno,
no la puede afrontar la Poesía.
Quizás en este caso sea oportuno,
aunque duela, dejarse de pereza
y enrollarse la manta a cabeza.
Que salga el astro rey por Antequera,
que la gente se piense lo que quiera.
Yo no puedo vivir eternamente
sufriendo mil temores en mi mente. |
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