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El soneto, la estrofa más
sonora
que se puede formar con el talento...
En verdad, el cuadrarlo es un portento,
un logro de la mente creadora.
Su música gentil vibra canora
si consigues triunfar en el intento.
Catorce endecasílabos, ¡qué invento!,
acentuados en sexta. Por ahora
ya he escrito los cuartetos
rimbombantes;
veremos los tercetos si consigo
hacerlos tan precisos y elegantes.
Parece que la Musa está conmigo
y el soneto se acaba, si es que antes
no interrumpe la vena algún amigo
llamando por teléfono. ¡En el bote!
Conseguí hasta escribir el estrambote.
Con catorce, se dice, es más correcto.
Para mí dieciocho es lo perfecto. |
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