Nuevo año, nueva vida...

  Nuevo año, nueva vida se promete.
Es la clásica y solemne tontería.
¿Cómo puedes cambiar en sólo un día
los errores que Dios cometió en siete?

Es poner al Hacedor en un buen brete.
Imposible es hacerlo. ¡Qué manía!
Decirle que hizo mal lo que debía
e instigarle a que, rígido, te espete:

"- ¡Insensato gusano que naciste
del soplo poderoso de Mi mano!
Con barro te formé. Con tal materia,

la más vulgar y mísera que existe,
aunque soy un magnífico artesano
poco más pude hacer. Y es una histeria

pensar que por cambiar de calendario
ser un ser lograrás extraordinario."

Como pienso que sabe Dios bastante
a la cama marché tras un instante.
Preferí emborracharme con la almohada
que formar una torpe patochada.

 

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