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Cuando Dios me reclame a Su
presencia
quisiera presentarle mil acciones
correctas. No le sirven oraciones
si no están respaldadas de conciencia,
de cariño a la gente, de paciencia,
de soportar del prójimo razones,
de haber hecho buen uso de los dones
que nos diera al nacer con la existencia.
A ese juicio divino llevar debo
la conciencia tranquila, todo en calma;
contar que ayer bebí mas hoy no bebo,
que una paz interior reina en mi alma,
que aunque a veces piqué de amor el cebo
del dolor elegí llevar la palma.
Espero que mis cuentas sean cabales,
que el Señor me proteja de los males. |
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