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La justicia del rico es
injusticia,
la justicia del pobre mala suerte,
el que tiene dinero se divierte
y al que no se le roba con codicia.
Pecado capital es la avaricia,
de los siete quizás es el más fuerte
pues lleva al pecador hasta la muerte
y su mismo dinero le ajusticia.
Al pobre le condenan con descaro,
no tiene defensor que le defienda;
pagar un abogado sale caro,
el rico tiene miles en su agenda
que le pueden brindar su fiel amparo,
que pueden defender su rica hacienda.
Saquemos moraleja de este cuento:
El que inventó el dinero fue un portento.
Aquél que no lo tiene es miserable;
en cambio, quien es rico es admirable. |
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