¡Malditas tragaperras!

  Deberías decirme lo que quieres...
¿Partirme nuevamente la existencia?
¿Colmarme amargamente la paciencia?
Parece que eso es vicio en las mujeres...

¿Por qué tuvo que haceros así, seres
sin fuerza, sin valor, sin resistencia,
cuando está demostrado por la Ciencia
que no os quitan la vida los quehaceres?

Contemplo nuestra unión y me arrepiento
de haber vuelto a tu lado. No es por nada,
mas podía vivir rico y contento;

llevar una existencia muy ordenada,
sin penas, sin temor y sin lamento,
pero el juego te tiene dominada.

Dos veces arruinaste ya mi vida...
A la tercera, dicen, la vencida.

 

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