Hemos pasado la tarde
tú en lo tuyo y yo en lo mío.
Y ahora vendrás cansada,
doliente y llena de frío.
Esta situación me abruma,
es andar cabeza abajo,
yo haciendo mil tonterías
y tú estando en tu trabajo.
La vida tiene caprichos
que de verdad nadie entiende:
Una mujer siempre es útil,
un hombre mayor no vende.
¡Quiera Dios que llegue pronto
ese trabajo que espero!
Lo mismo puedes quedarte
en casa, que es lo que quiero.
Que no te rompas la espalda
trabajando en casa ajena.
A ver si es cierto y se cumple
porque me da mucha pena
verte llegar aterida,
cansada, muerta de sueño.
Y yo solo, mientras tanto,
presumo de ser tu dueño.
El mundo ha dado la vuelta
y esto no me gusta nada.
No es que yo diga ya aquello
sobre la mujer honrada,
pero también tiene miga
que mientras ella trabaja
yo esté mirando a la Luna
a ver si de una vez se baja. |