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Desearía cantar como de mozo
al amor de mi hermosa toledana,
decir con fuerte grito en la mañana,
con expresión, mi dicha y mi alborozo.
Mas los años pasaron. Ya no gozo
de aquella voz de entonces, tan lozana,
tan fresca, tan sutil y tan galana.
El tiempo la ha tornado en un esbozo.
El tiempo que se lleva con sus días
la frescura vivaz y los ardores,
los recuerdos de ayer, las alegrías,
los besos que te diera y los amores.
Mas te sigo queriendo, jovenzuela;
te encuentro igual de joven siendo abuela. |
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