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He comenzado el día
satisfecho.
Un timbrazo mi afán ha contentado,
aquél que tantos días he esperado.
Por fin vino la cosa por derecho.
Ya sé que todavía habrá buen trecho
hasta tener el puesto asegurado,
mas, al menos, por fin ya me han llamado,
el contacto primero ya está hecho.
Ahora mismo depende de la suerte
y ésta nunca me vino muy de cara.
Habré de atar mis machos, pues, muy fuerte,
sujetándolos bien, a ver si para
la racha pertinaz de la desgracia.
Dura ya mucho tiempo y no hace gracia. |
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