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Desearía cantarte en la
mañana
cual hace el ruiseñor. Como un jilguero
hacerte despertar, que lo primero
que vieses al salir a la ventana
fuese el Sol luminoso. La desgana
y el dolor alejar con un ¡te quiero!
De tu cuerpo adorado el enfermero
que fuese mi cantar, moza galana,
porque siempre despiertas con dolores,
quejándote de mil enfermedades.
¡Si pudiera curar con mis amores
ese dolor tan cruel, las ansiedades
que dan tormento a tu alma, vida mía!
Tal vez una canción lo lograría... |
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