El día de mañana

  Me emborraché esta tarde con tu boca
y su dulzor quemó como un incendio
de mis "hazañas" tontas el compendio
que tanto atormentó mi mente loca.

Pesaba sobre mí como una roca
cubriendo mi honradez de vilipendio;
he pagado con gusto el estipendio,
que al que peca pagar siempre le toca.

Ya me encuentro feliz y descansado,
mis locas aventuras di al olvido,
ya es inútil pensar en el pasado,

aquello que ocurrió ya ha sucedido.
Lo importante es el día de mañana;
lo demás ya no importa, toledana.

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1