El castizo

  Tan castizo y gentil iba este menda,
una tarde, paseando en el Retiro.
Contemplé a una gachí muy estupenda
y un piropo lancé con un suspiro:

- ¡Tienes más garbo y más linda figura
que la Madre de Dios, la Macarena!
- ¿Es usted sevillano, por ventura?
- No, mi amor, que en Sevilla tuve pena.

- Soy del “foro”, galán y caballero,
nacido en Buenavista por más señas,
poeta y, por supuesto, sin dinero,
mas te escribo mil versos si te empeñas.

Que en eso soy la mar de millonario
aun cuando de billetes esté pobre.
Ser pudiente, a la postre, es ordinario.
Más vale un verso hermoso que un vil cobre. -.

Sonrió complacida y tiró un beso
al aire que apresé con una mano.
Después todo quedó tan sólo en eso,
pero yo me marché la mar de ufano.

Y es que un beso de tal mujer hermosa
es el premio mayor a que yo aspiro.
Lo prefiero al perfume de una rosa
y al cálido brillar de un gran zafiro.

 

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