Lidiar en buena lid con un
valiente
es mejor, he pensado así de pronto.
Al menos esa lid tiene aliciente,
mejor es que luchar con algún tonto.
Que un rival enaltece la pelea
si con ideas felices se defiende.
Mas ignoro la riña por qué sea,
mi cabeza lo piensa y no lo entiende.
Que hay gente peleona por natura
es cosa ya sabida y que, dispuesta
a enfrentarse con otro, se asegura
de ganar aun con trampas esa apuesta.
Bien dicen que en la mesa y que en el
juego
al caballero al pronto bien conoces.
Los otros nunca están dispuestos luego
a perder sonrientes. Dando voces
aseguran que trampas les han hecho
cuando ellos las tenían preparadas,
clamando a todo el Orbe: ¡No hay derecho!
Mientras rompen las cartas bien marcadas.
Yo con esos me río y aunque el brazo
a punto no se encuentre nunca es manca
mi pluma y les diré sin embarazo:
Nada presta que valga Salamanca.
Que si Dios no te dio buena conciencia,
a la Musa no oirás ni con trompeta,
No dudo que te aprendas mucha Ciencia
ni que hagas versos, mas no serás poeta. |