Mis versos son las gotas de
un ingenio
que Dios, al parecer, me ha regalado.
No pretendo decir que soy un genio
pero sí un poco irónico y malvado.
Porque acierto con tino a sacar puntas
de aquello que yo veo exagerado.
Surgen versos y frases, luego juntas
y el poema está listo y acabado.
"El Villano" me puse por apodo
por en éste Madrid haber nacido.
Si no hubiese ocurrido de ese modo
otro nombre quizás habría escogido.
Que hay algunos que ven mi villanía
cual símbolo del Mal y eso no es cierto;
mis palabras destilan alegría,
aunque un poco de odio también vierto.
"El Vengador", o "El
Clamor" o "El justiciero"
serían nombres tal vez bien apropiados;
mas "El Villano" sin duda lo prefiero.
Veremos si lo dejo ya explicado:
Villano en su rincón no significa
mas que a sus dichos ninguno le hace caso;
con ese sobrenombre ya se explica
el por qué lo adopté y mi fracaso.
Si todo cuanto digo va y se ignora
que el nombre está bien puesto ya está claro.
Posible es que algún día, en buena hora,
el haberme ignorado paguen caro.
Portavoz sé que soy del pueblo llano
aun cuando se discutan mis razones.
Por ello que me guste ser villano,
me gusta intercambiar mis opiniones.
Aclarado está el tema y ya concluyo,
no me agrada aburrir ni ser tedioso.
Cada cual que defienda lo que es suyo;
yo defiendo el total, es más hermoso.
Y por fin el poema ha concluido.
No creo haber causado aburrimiento.
Si a pesar de mis bromas así ha sido,
de veras, buen lector, que lo lamento. |