Te ríes cuando te digo
que soy el mejor poeta
y me dices: - Pero, amigo,
eso no da una peseta.
Y te respondo que es cierto,
se diga lo que se diga,
que mucho poeta ha muerto
bien vacía la barriga.
- ¿Por qué escribes, insensato?
Me dices en un lamento.
- Pues si tú quieres, me mato
y no digo lo que siento.
- ¿Es que no puedes callarte
y dejar de contar penas?
- ¡Imposible! Llevo al Arte
muy adentro de mis penas..
Y si contar no pudiera
lo que se esconde en mi mente,
cruzaría la frontera
para decirlo igualmente.
Porque siento mucha rabia
de ver a la gente inculta
famosa y rica y la sabia
morir de hambre y oculta.
Que a un ingeniero he leído
escribir coger con jota.
¡Muy inteligente y sabido!
¿Mas deja de ser idiota?
Y me prestó explicaciones:
- Si cojo con ge se escribe...
¡La cosa manda cojones!
Pero mejor que Dios vive.
Le pregunté de Pintura
y ahí ya no fue tan mal maestro.
Me aseguró que Ribura
fue un gran pintor. Y muy diestro.
- Sería Ribera... -. Le dije.
- Eso, Ribera, es bien cierto.
Si de nuevo me corrige
tiene el expediente abierto.
Y no tuve más narices
que aguantar a tal cretino.
- ¿Y todavía me dices..?
Lo lamento, es mi Destino.
No me callaré por nada
aunque me cueste un disgusto.
Puede venir Torquemada
que igual hasta muero a gusto.
Que por algo soy villano
y del rincón he salido.
Quien quiera, me dé la mano
y quien no... ¡Pues sea bien ido!
Que yo tengo en gran orgullo
escribir de lo que pasa.
Veremos si algún capullo
osa venir a mi casa.
Allí la navaja presta
tengo para hacerle frente
y hasta una espada dispuesta.
Ya sé que no es muy corriente,
Pero también tengo listo
un arma de dos cañones.
Más vale que tenga vista,
que a mí me sobran riñones
para contar las verdades
que son ciertas del barquero.
No suelo hablar necedades
y, ¡por mi honor!, soy sincero.
Si un ladrón ocupa un cargo
yo siempre habré de decirlo.
Si no, de España me largo.
pero nunca hacer el mirlo.
Así me escuchó mi esposa
decir tanta tontería.
No pasó de ahí la cosa.
- ¡A cenar, que se te enfría!
Y como niño obediente
me fui con ella a la mesa.
La sopa estaba caliente
y me llevé una sorpresa.
-¡Lleva hasta jamón y todo!
¿No decías que un poeta..?
Me sacudió con el codo,
ya no aguantó estarse quieta.
Ya sé que he puesto dos veces
igual rima consonante;
es que me gusta con creces
tal palabra altisonante.
Que el ser poeta es un lujo
que gran placer proporciona;
de ahí que un sabio bien dedujo
de laurel dar la corona.
Porque si fuera de oro,
seguro que la vendía.
¿Para qué quiero un tesoro
si tengo mi Poesía? |