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El amor no se expresa con
palabras
sino con besos, caricias, compañía...
Es inútil que te escriba mil poemas,
lo que vale es una mano en tu rodilla.
Sentir como te mueves por la casa,
que barres y que planchas y que limpias;
bajar luego a la compra a hacer tu encargo,
mirarte preparando la comida.
Contar todo el dinero, a ver qué queda.
- ¿Llegará a fin de mes? -. - Puede, tranquila
que, si no, Dios lo arregla e igual nos toca
cualquier noche hasta la Primitiva.
Y ver una película sentados,
mirar como te quedas ya dormida,
despertarte y sentirte en el pasillo
mientras fumo ya el último del día.
A veces, solo, hojeo una novela
pero me viene al poco la fatiga
y a tu lado me acuesto, ya cansado,
mirando como plácida respiras.
Y así un día y al otro y al siguiente.
El sábado te suelo hacer ya mía.
Y yo tuyo. Así, de esta manera,
va transcurriendo leve nuestra vida.
Tres hijos engendramos, tres te viven.
Ahora tienes hasta una nietecita.
¿Qué más quieres? ¿Que te componga un verso?
¿Para qué si ninguno necesitas?
Te los hice de joven, ya lo sabes,
diciendo que alumbraban tus mejillas
unos ojos traviesos donde un duende
y un mágico misterio se escondían.
Pero luego, después, ¿a qué
escribírtelos
si resulta que siempre eran mentira
los que a otras dediqué de buena gana,
que al final era un ardid mi Poesía?
Que la escribí tan sólo, únicamente,
sabiendo que ganaba su sonrisa
para llevarlas al huerto, engañándolas,
con el único afán de hacerlas mías.
Así que ahora te quedas sin poema...
No te enfades, mi amor, y no me riñas.
¿Qué poema mejor puedo escribirte
que mis ojos brillando en tus pupilas? |
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