La Musa está cariñosa

  La Musa está cariñosa
en esta tarde de estío
- Ya sé que eres hermosa,
mas déjame hacer lo mío.
-

Mas ella, voluptuosa,
se desnuda y se me ofrece.
- Mira que soy una diosa... -.
Y mi pasión se enardece.

- Es preciso que trabaje,
apaga pues tu pasión.
Vuelve a vestirte tu traje,
ya tendremos ocasión. -

- Ocasión no hay más que una. -.
Me dice muy zalamera. -.
- Luego, mirando a la Luna,
no esperes que otra vez quiera.
-

Así que cierro la puerta
y a su placer me dedico.
Mi voluntad está muerta
igual que si fuera un chico.

Que una Musa así de ardiente
te colme de poesías
es cosa que, claramente,
no ocurre todos los días,

Por una vez que sucede,
vamos por ella a machete.
Todo será que me quede
algo apurado en el brete.

Que con tanto despelote
y tanto dar con el mazo
puede que el cuerpo se agote
y pueda dar gatillazo.

Que no sería el primero,
aunque nadie te lo diga;
mas yo, como soy sincero,
decirlo me da una higa.

Ya terminado "el poema"
se viste y marcha deprisa.
Cada loco con su tema...
¡Para troncharse de risa!

 

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