Balas de plata

  Mal pago le da la vida
al que de ella se ha burlado.
Para obtener la comida
hay que mirar con agrado

a una estúpida insolente,
a una mujer amargada
que por mostrar que es valiente
no tiene respeto a nada.

No sé si en su matrimonio
será feliz. Mas, si pasa,
tiene el marido el demonio
metido dentro de casa.

Ahora puede estar durmiendo
pero, más pronto o más tarde,
despertará y, resumiendo,
va a ser Troya la que arda.

Puede ser inteligente
y tener mañas de gata
pero yo, para esa gente,
guardo unas balas de plata.

Pues aunque sean muy duros,
muy sarcásticos y viles,
podéis estar bien seguros:
Tienen su talón de Aquiles.

 

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