Quejarse de la suerte es cosa absurda

  Quejarse de la suerte es cosa absurda
cuando por ser mujer es caprichosa.
¿Por qué ha de sucederme a mí tal cosa?
Es la cuestión de siempre, la más burda.

Una persona es diestra y otra zurda,
una es bien bella y otra es horrorosa,
hay el que bebe de forma bochornosa
y otros con agua enganchan una curda.

¿Para qué darle vueltas al asunto?
Cada uno es aquello que Dios quiera.
No es extraño a menudo encontrar junto

del hombre piadoso al calavera.
Lo cierto es que en la vida existe un punto
que a todos de algún modo nos altera.

 

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