Ayer tuve entre mis brazos
a la cosa más bonita,
al acercarme a su cara
me fruncía la boquita.
Se agrandaban sus ojazos
al ver mi barba canosa,
como si se preguntara:
¿Qué leñe será esa cosa?
Porque va a ser la chulapa
más castiza que ninguna.
No habrá muchacha más guapa,
ni en la Tierra ni en la Luna.
Y es que tiene una mirada
brillante e inquisitiva,
parece que está pasmada
mas lo que está es bien viva.
¡Qué cosa tan chiquitina,
pero cómo va creciendo!
Se engancha de la tetina
y allí se queda durmiendo.
Y se agarra de mi dedo
con su pequeña manita,
como si tuviera miedo
de que la deje solita.
Al fin se agarra al chupete,
esbozando una sonrisa.
Lo pasa de rechupete,
porque se duerme deprisa.
Duerme, mi pequeña rosa,
duerme tranquila y descuida.
Duerme, mi Noelia hermosa,
que el Ángel de Dios te cuida. |