El músico de la esquina
toca y toca la guitarra,
a ver si pronto termina
o a ver si se le escacharra.
Porque entiendo que el Destino
le obligue a darnos la fiesta,
pero también el vecino
tiene derecho a su siesta.
Como baje y le incrimine
se arma la de Dios es Cristo,
esperemos que termine
y deje de hacer el listo.
Porque es que lleva dos días
seguidos dando la lata
y las orejas son mías
y si sigue así me mata.
Porque es que siempre repite
idéntico sonsonete.
Mejor será que le imite
y que cante yo un motete.
¿Qué pensaría el fulano
si a su vera me coloco
y de esta forma, muy ufano,
me pongo a cantar cual loco?
Seguro que me diría
que es desleal competencia.
Como tenga yo mal día...
Habrá que tener paciencia. |