Esta noche es
Nochebuena
y mañana es Navidad.
Lo pasaré sin los míos.
Eso me hace pensar.
¿Tan malo en la vida he sido,
tuve yo tanta maldad?
Sería cuestión de un poco
echar la mirada atrás.
De niños, era esta tarde,
tarde mágica, en verdad.
Se preparaba la cena,
ellos querían jugar.
Y yo jugaba con ellos,
a veces a pelear;
otras con indios, soldados.
Aún recuerdo el Geyperman.
Y mientras, en la cocina,
iba haciéndose el manjar.
Cordero, la mar de veces,
exquisito de yantar.
Tras de la cena, los cantos.
Villancicos y demás.
Mi voz vibraba contenta
con las copas de champán.
A la mañana siguiente,
era tarde el despertar.
La resaca consabida,
la cena que fue de más...
Ya a la tarde, en el piano,
mi hija me hacía cantar
con voz más que aguardentosa
que el agudo hacía temblar.
Ella, pequeña, entonaba
las notas con fiel compás.
Yo no sabía seguirle
la melodía al igual.
El otro jugaba al fútbol.
El pequeño a guerrear.
Y el perro ladraba a todo,
pensando: ¡Locos están!
Ya se han pasado esos años.
Ya se ha pasado esa edad.
Ya no tengo barba rubia,
ahora ya muy blanca está.
Hoy ceno con otra gente,
hoy rompo su intimidad.
Porque, aunque amigos de entonces,
muy poco nos une ya.
Ellos tienen sus problemas
que no puedo solventar.
Yo, los míos, que tampoco,
ellos podrán arreglar.
Pero me ha llamado un hijo.
Me ha dicho que llamará.
Igual que la pianista
que me enseñó a solfear.
El otro no me ha llamado.
¡Dios sabe dónde andará!
¿No se acuerda de su padre?
Un día, padre será.
Y de ella, bien me acuerdo.
Me acuerdo para mi mal,
porque si un día la quise,
nunca la podré olvidar.
Tres hijos tuvimos juntos.
Tres hijos. Un gran caudal.
Espero que en esta noche
lo recuerde a su pesar.
La vida pronto va y viene
y como viene se va.
Es inútil retenerla,
es agua que corre al mar.
Así que escribo estos versos
con alegría y penar.
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad.
¿Qué será ya al día siguiente?
Pues una mañana igual
a tantas como he vivido,
un eterno deambular.
Quiera Dios que el año entrante
tan solo no pueda estar.
Quiero estar acompañado
por un amor singular.
Yo sé que vendrá del mundo,
de alguna parte vendrá.
Entonces seré dichoso
como no lo fui jamás.
Espero que llegue pronto,
que no se tarde en llegar.
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad,
saca la bota, María,
que me voy a emborrachar.
Pero, para mi desgracia,
ya no hay vino que libar.
Se lo bebieron los años,
se lo bebió un triste azar.
Mas no me preocupa nada,
pues mañana es Navidad.
Es día de estar alegres,
de en el futuro pensar,
y, en tanto que en ello piense,
nada me puede importar.
Volverán mejores días,
con el alba volverá
a reír la primavera
desde mi rostro otoñal.
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad.
¡Brote la voz de mi pecho
con un juvenil vibrar!
Ya me ha llamado mi hijo,
¿cómo no me iba a llamar?
Estaría muy ocupado.
¿Qué más podría pasar?
Si al cabo son buenos chicos,
un poco fríos quizás,
mas no dejan de quererme,
ni nunca me dejarán.
|