No hay mal que por bien no
venga,
dice el refrán popular.
El caso es que me han pagado
sin tener que trabajar.
¡Qué caradura la mía!
¡Qué ironía tan mordaz!
Ya trabajé muchos años,
hora es ya de descansar.
Yo me conformo con poco,
pues no es más rico quien más
tiene sino quien precisa
menos. ¡Qué grande verdad!
Pues que al final y a la postre
de esta vida sacarás
lo que gozaras de ella
y en eso voy a ganar.
Que tengo mujer hermosa,
complaciente y, además,
mis versos y mis novelas
que no se agotan jamás.
Ése es mi mayor tesoro,
ése es mi mejor platal.
Lo demás son cuentos chinos
que no deben importar
¿Para qué sirve el dinero
sin poderlo disfrutar?
Más vale ser pobre y sano
que ser rico y enfermar.
¿Y cuál mejor es la herencia
que puedo a nadie dejar
que mis sueños hecho versos?
Eso vale un dineral... |