LXXIX

Algún día veremos las estrellas
lucir a nuestros pies,
diminutos reflejos de la dicha
que el alma ha de mecer.

Cantará la belleza de las rosas
nuestro plácido amor,
los trinos armoniosos de un jilguero
nos prestarán color.

A tus plantas de hinojos yo caeré,
prestándote homenaje
y la Musa un vestido ha de tejer
de esmeraldas, zafiros y diamantes.

 

 

A poema anterior            A Menú                    A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1