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LI
Algún día leerás la bella rima
que mi mente en tu honor ha concebido;
sus estrofas son sangre derramada
y sus versos mi llanto y mis suspiros.
Cuando leas, tus ojos llorarán
con amargo dolor mi desventura
y mil perlas tus lágrimas serán
que engalanen mi pobre sepultura.
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