XLV

Al igual que de un sueño despertamos
y nunca lo podemos evocar,
no sé yo si acaso habré soñado,
despertando otra vez, para mi mal.

¡Ah, si el alba dejase los recuerdos
y la mente pudiera recordar..!
¡Cuántas vidas cambiaran su destino!
¡Cuántas muertes pudiéranse evitar!


 

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