|
XXVII
Tú que me elevaste contigo a los cielos
donde aquellas sombras...
Tú que me salvaste del caos más horrible
en alas de la gloria...
Tú que le has prestado la luz a mi noche,
¿por qué me abandonas?
Tú que le infundiste la voz a mi vida,
¿qué dices ahora?
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|