XVII

Un rayo en las tinieblas
indómito surgió,
mil gritos desgarraron
las sombras del dolor.

Y de la sombra triste,
cual ángel del amor,
surgieron tus encantos
bañados de color.

Fue un trago delicioso
que el alma refrescó,
un mágico reflejo
que todo iluminó.


 

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