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Eso no está
bien...
Me sumí en la orgía, mas mi alma,
tal vez noble, no se encontraba a placer.
En su seno parecía
decir una y otra vez,
como un viejo con voz cansa:
- ¡Eso no está bien, eso no está bien!
No hice caso a sus palabras,
las sofocó mi altivez.
De nuevo el goce busqué.
De mi pecho,
como un eco,
se escapaba:
- ¡Eso no está bien!
- ¿Qué es lo que quieres que haga?
Así olvidar lograré... -.
Respondió con voz cortada:
- No la olvides si la amas.
- Lo siento. -. Dije.-.
¡Pero es que ya la olvidé!
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