El pago de tu amor

Tus ojos ver quisiera en luna llena.
Besarlos con mis labios yo querría.
De en medio de las sombras que atenazan
mi nuevo amanecer nacería el día.

Amor apasionado consume mis entrañas,
mas tú con otros te ríes y diviertes.
Con duelo veo yo cómo tu hieres
mi amor cual lo herirían feroces alimañas.

Y yo te imploro y tú no me respondes.
Altiva y orgullosa, desvías la cabeza.
En fiero orgullo mi alma se enardece
cuando contemplo que no me das respuesta.

Si no me quieres, me puedes ya dejar.
Mas no te burles, te ruego por favor,
pues si tu risa me hiere el corazón
tal vez llegase acaso hasta a matar.

Matar podría, por loco frenesí,
y destrozarte con mis manos vengadoras
sin escuchar tus ruegos que me imploran
que te perdone, que no quieres morir.

Pero de verte, mis iras ya se calman
y de mi pecho se marchan los ardores
tornando en cambio, alegres, tus amores,
pues que tus ojos me llegan hasta el alma.

Envuelta por las sombras te veía,
lucientes tus cabellos como el fuego.
Ansiaba tus labios, viendo luego
cómo al otro que quieres sonreías.

Tú esperabas que huyese por temor,
no sabiendo que la vida ya no aprecio,
que sólo tengo miedo a tus desprecios,
que la muerte no me causa ya pavor.
Tú sabes que me haces daño
y que mi amor te buscaba
por si de nuevo me amabas
como me amabas antaño.

No me amas... Ya lo sé.
Nunca te podré olvidar.
Por siempre te habré de amar
aunque me des tu desdén.

Pero no es promesa vana
y en cuánto pueda será
que tu amor me seguirá
a no tardar, en mañana.

Yo tu dicha haré, mujer.
Te pagaré generoso
igual que sufrí lloroso
cuando por tu amor lloré.

De mi gloria tú serás
quien participe mejor.
Me pagarás con tu amor
y pago mejor no habrá.



 

 

A poema anterior                                  A Menú                            A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1