En el adiós

Me has despreciado sin pena,
te has alejado sin llanto.
Queda mi alma deshecha.
¡Cuán el dolor es amargo!

No tengo meta ni guía,
mis creencias se han perdido.
Tan sólo morir me resta
si no logro tu cariño.

A pesar de que la heriste
no puede odiarte mi alma:
Mira si mi amor es grande
que aunque le humilles te ama.

 

 

 

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